Límites y libertad en la adolescencia

La adolescencia es la primera gran transición en la vida de un niño; esta marca el camino que los llevará a la adultez. En esta etapa, que se caracteriza por la búsqueda de la independencia y la libertad, es indispensable saber poner los límites adecuados. ¿Cómo hacerlo?

Límites para una adolescencia sana

La adolescencia es una etapa famosamente compleja, tanto para los hijos como para los padres y madres. Los niños se enfrentan a una revolución hormonal y emocional, muchas veces a confusión e impulsividad. Los buenos límites funcionan para protegerlos, incluso de sí mismos.

Aquí tienes 3 recomendaciones para poner buenos límites a tus hijos:

  1. Sé específic@: explica en qué consiste el límite con claridad y el por qué de las responsabilidades, reglas y deberes que su hijo o hija debe cumplir. Recuerda, siempre abiertos a un acuerdo mutuo.
  2. Implementa los límites de forma paulatina: Como padres y madres, debemos mantener expectativas razonables y reales del comportamiento de nuestros hijos. Sé paciente y evita caer en la crítica negativa.
  3. Sé concis@ y clar@: No te andes por las ramas ni seas ambigu@: procuremos que marcar límites, no nos tome más de un par de palabras. Esto es muy importante, sé consistente y coherente.

Libertades para una adolescencia sana

La libertad es el otro lado de la moneda. Las libertades son la contraparte de los límites y tienen la misma importancia para el desarrollo de nuestros hijos, por ello es necesario saber delinearlas. 

Te presentamos 3 puntos a tomar en cuenta a la hora de brindar libertad a los hijos:

Sus beneficios y responsabilidades están sujetas al cambio: su libertad y responsabilidades deben evolucionar de acuerdo a su edad, comportamiento, madurez emocional, capacidades y comprensión.

  1. Siempre debes poder localizarlos: es importante que tú y tus hijos se mantengan en comunicación cuando estén separados, por si llegase a ocurrir algo. Esto no significa llamadas a cada rato o llevarlos en una correa, sino prevenir situaciones de riesgo, siempre respetando su espacio.
  2. Deben ir, a donde realmente dicen ir: si por alguna razón su plan de salida cambia, deben informarte. Así les mostrarás que ser honestos genera libertad y una ganancia para ambas partes.

Convivir con un hijo o hija adolescente puede ser una tarea con muchas complejidades. Te recomendamos ser paciente y recordar tu propia época de juventud, de manera que puedas empatizar más con ellos y mantener una mejor relación.

0

Con gusto te proporcionaremos más información